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QUIJOTEANDO

José Saramago. "es hora de aullar"

José Saramago.  "es hora de aullar"

El escritor portugués Premio Nobel de Literatura, José Saramago, aseguró ayer que "es hora de aullar" para parar la carrera del ser humano "hacia el abismo". Desde su punto de vista es necesario "cambiar la vida" y hacer algo para aliviar la "mala conciencia", puesto que "se presentan tiempos de oscuridad".
"Esto que llamamos democracia no lo es", aseguró Saramago, consciente de que sus palabras pueden "causar escándalo", pero "un escándalo que es invitación, desafío, una invitación a la polémica", deseó.
Ante el público asistente al encuentro 'Lecciones y Maestros', que la Fundación Santillana y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander celebran sobre las figuras de Saramago, Juan Goytisolo y Carlos Fuentes, y que finalizó ayer, el pensador portugués dejó de lado las cuestiones meramente literarias para reflexionar en voz alta sobre la "pregunta más banal del mundo", esa para la que él no encuentra "respuesta": "¿Qué estoy haciendo yo aquí?".

Saramago se plantea esta cuestión no con el objetivo de encontrar una finalidad a su existencia, puesto que "lo mejor es aceptar la vida que se ha tenido" que también "está hecha de vacíos", sino desde el punto de vista de quien está convencido de que "vivimos con una terrible mala conciencia, sabemos con cada célula de nuestro cuerpo que no deberíamos vivir así", que "el mundo es un horror y la vida es un lastre y no nos damos cuenta de que todo eso es cambiable".

Pero "si no cambiamos de vida, no cambiaremos la vida", advirtió el autor de 'Ensayo sobre la ceguera', que precisó que no se refiere a un cambio basado en lo "religioso", sino un cambio que evite que el ser humano siga "corriendo hacia el abismo". "Corremos hacia el abismo con una conciencia absoluta, pero no paramos porque nos prometen que no hay abismo". "Pero de una forma u otra hay que parar", manifestó.

Para José Saramago, "el problema está en el poder". "Vivimos es una época en la que todo se puede debatir" y en la que "la gente discute sobre todo lo que se puede discutir", excepto, del tema "que no se toca", precisamente, "el que sienta las bases, los cimientos, la sustancia de la relación humana": la democracia.
Como ya reflexionara en su 'Ensayo sobre la lucidez', Saramago dedicó buena parte de su intervención al sistema democrático, defendiendo la idea de que "esto que llamamos democracia no lo es", sino "una plutocracia", porque "son los ricos los que gobiernan". "En una democracia bien entendida el gobierno de las polis debería ser" ejercido mayoritariamente "por los pobres, porque los pobres son la mayoría", y los ricos "estar representados" en "proporción".

De esta manera, criticó el "desplante y el descaro" con el que la palabra 'democracia' pasa por los medios de comunicación sin que "nadie se pare a pensar" si el significado que se le da es el "cierto". Criticó que la labor del ciudadano se limite a "votar" y que luego no se le pida más "durante cuatro años". "Como si fuéramos carneros nos ponemos en fila para introducir un papel que en principio expresa nuestra voluntad", que luego se "reorienta" por el poder "según los intereses".

COMISARIOS POLÍTICOS

Para el autor de 'La caverna', "los gobiernos son los comisarios políticos del poder económico". "El mundo democrático es querido por organismos que no son democráticos", como "el Fondo Monetario Internacional" o "el Banco Mundial". "No hemos votado a nadie para esas instituciones", señaló.

Además, consideró que "la izquierda ha dejado de ser izquierda", afirmando que esta frase "recoge todos los aspectos del problema", "Cuando la izquierda cambia de nombre y corre hacia el centro, se está acercando a la derecha", indicó, apuntando a la diferencia entre "la realidad" y las siglas de "los gobiernos que son de partidos que se llaman socialistas", como en Italia o Portugal.

"Yo no hablo de España porque el Gobierno socialista español compensa la política económica neoliberal, de la que necesariamente no puede escapar, con transformaciones sociales importantísimas", aseguró Saramago, que recalcó que no conoce "nada más estúpido que la izquierda" y rechazó el "clima" que se está viviendo "por la intención deliberada de cambiar la chaqueta de los ciudadanos por otra".

"Cambiaron todos", opinó Saramago, hasta "los países comunistas", bromeó, en una intervención plagada de guiños y de frases cargadas de sentido del humor.

"HORA DE AULLAR"

Ante todo lo anteriormente expuesto, el escritor y pensador manifestó que si los ciudadanos son como "los corderos que ni siquiera pueden balar", si se dejan "llevar así" y no hacen "nada para contrariarlo", se podrá decir: "tenemos lo que queremos".

"Es hora de aullar" aseveró, afirmando que "se presenten tiempos de oscuridad, el fascismo puede regresar" y se puede llegar "a la paradoja" de, por ejemplo, que en la Unión Europea haya un país "en el que el pueblo decide elegir un gobierno fascista". "¿Qué vamos a hacer después?", se preguntó.

Para Saramago, el hecho de levantar la voz probablemente no servirá para salvar el mundo porque, desde su punto de vista "estamos llegando al final de la civilización", pero opinó que "hay que hacer algo" en el sentido de reforzar "la conciencia, la voluntad de no dejar que nos engañen". "No tenemos que dedicar mucho tiempo para saber, dónde, cómo y cuándo nos están engañando; es facilísimo, es simplemente que el engaño es tal que es el rey de la tierra", sentenció.

"Recordemos qué ha pasado con Irak, cómo se ha preparado esa guerra. En España se manifestaron millones de personas en la calle, pero ¿qué pasa después de la manifestación?", que "la gente dobla la pancarta" y "la vida continua".

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