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QUIJOTEANDO

Recordando el Mayo Frances

Recordando el Mayo Frances

Al recordar los días de furia y creación de Mayo de 1968, en Francia, no se trata de memorar una romántica actitud juvenil desconectada de la realidad sino de bucear en un fenómeno que trascendió a sus propios actores, se universalizó y ha quedado planteado como generador de ideas que miran mas al siglo XXI que al XIX.

Aquella rebelión estudiantil y obrera conmovió al gobierno de Charles De Gaulle -que parecía asentado sobre bases muy firmes-, sacudió la modorra ideológica que envolvía a las naciones centrales durante la Guerra Fría y planteó interrogantes como también afirmaciones movilizadoras.

Los jóvenes que iniciaron en Nanterre el movimiento ignoraban que había desencadenado un movimiento que dejaría una huella muy honda en la sociedad contemporánea. Fue un fenómeno muy parecido a la Comuna de París de 1871, sublevación proletaria que cuajaría, medio siglo después, con la Revolución Rusa.

Los ideólogos del Mayo Francés, entre ellos Herbert Marcuse y Jean Paul Sartre, plantearon cuestiones novedosas que no se encontraban en el Diamat soviético ni en los criterios reformistas de la socialdemocracia. Impulsaron la necesidad de una alianza entre las clases subalternas con la inteligencia universitaria, dejando de lado los "clasismos" abstractos. Se rechazó como deshumanizadora a la tecnocracia, abjurándose de las burocracias de todo tipo. Fue proclamada la libertad de amar dejando de lado prejuicios anacrónicos, cambió las costumbres en la sociedad civil, se constituyó en el detonante de la liberación femenina y de la defensa de la ecología y el medio ambiente y previó un cambio social anticapitalista de contenido antiestatista y autogestionario, descentralizador y democrático.

Los hechos

La Facultad de Humanidades de Nanterre tenía cinco años de vida reuniendo a 14.000 estudiantes, en su mayoría franceses pero también procedentes de otras naciones europeas. Reivindicaciones inmediatas de los estudiantes encenderán la mecha de la rebelión. En abril de 1968 los estudiantes se reunieron en mítines muy numerosos bautizándose el anfiteatro con el nombre de "Che Guevara".

Lo curioso fue que desde el primer momento tanto los comunistas de matriz soviética como los viejos socialistas, miraron con desprecio y preocupación a esos estudiantes "revoltosos" calificando a sus dirigentes de "aventureros". Temían que los disturbios les hicieran perder votos en las clases medias.

El 19 de abril, 2000 estudiantes se congregan en el Barrio Latino para repudiar el atentado criminal contra uno de los líderes de la rebelión juvenil europea, el alemán Rudi Dutschke, conocido en la prensa mundial como "Rudi el rojo". Otro alemán, Daniel Cohn-Bendit, aparece liderando las manifestaciones francesas y el Movimiento 22 de Marzo. El 27 de abril, Cohn Bendit es detenido por la policía y al día siguiente, los comités "Vietnam de base"desmantelan una exposición del gobierno de Vietnam del Sur. El grupo fascista "Occidente", una especie de Triple A francesa, comete varios atentados y ataques contra los estudiantes pero cuando las masas salen a las calles, su actividad desaparece.

La semana rabiosa duró desde el 3 al 15 de mayo. Fueron trece días que conmovieron al mundo. Los primeros grupos políticos que se adhirieron fueron las Juventudes Comunistas Revolucionarias (maoístas), el Partido Socialista Unificado -pequeña agrupación de la nueva izquierda- y núcleos anarquistas extraparlamentarios y trotskistas. Los manifestantes tomaron las casas de estudio, amenazaron a los ayuntamientos y oficinas públicas, y gritaban consignas como: "¡Muera la represión!", "¡Liberen a nuestro camaradas!", "Gaullismo-dictadura". El gobierno sostuvo que se trataban de "agitadores". El Partido Comunista dejó de atacar a los rebeldes. Los sindicalistas comenzaron a mirar con interés a los jóvenes que se acercaban a las fábricas a confraternizar con los obreros y empleados.

El 6 de mayo, 600.000 estudiantes entraron en huelga en toda Francia efectuando un llamamiento para una huelga general. La violencia se generalizó en el Barrio Latino, especialmente en la plaza Maubert. Hay guerra de posiciones. De un lado 10.000 estudiantes; del otro, la policía militarizada. Los heridos y detenidos se van sumando en enormes cantidades. El 7 de mayo hay estado de sitio en el Barrio Latino y se suman al movimiento miles de estudiantes de los colegios secundarios (liceístas). Los Comités de Acción de Liceos y el Movimiento 22 de marzo, por la tarde, comienzan una "larga marcha" de 25 kilómetros que atraviesa toda la ciudad. Son 40.000 estudiantes disciplinados, que enarbolan banderas rojas y negras y cantan "La Internacional" al pasar por los Campos Eliseos y el Arco de Triunfo.

El 8 de mayo, "L'Humanité" (Periódico del P.C Frances) acusa al Gobierno y los diputados comunistas reclaman una amnistía. La CGT y la CFDT se pliegan a los estudiantes. Lo mismo intelectuales como Jean Paul Sartre y los Premios Nóbel de medicina Alfred Kastler y Jacques Monod. Se forman comités libres de estudiantes que comienzan a autogestionar las universidades. Los estudiantes desbordan a la policía y llegan a la Sorbona. El escritor comunista Louis Aragón, se solidariza con los rebeldes pero es recibido con silbidos por los estudiantes. Entre el 10 y el 11 de mayo se formaron barricadas en torno de las Universidades y varios millares de jóvenes obreros manifestaron su apoyo a los estudiantes, desobedeciendo a la dirigencia burocrática de los sindicatos.

El 12 de mayo, se reunieron dirigentes estudiantiles y de las centrales sindicales y el lunes 13, un millón de personas -la manifestación mas grande desde la Liberación- desfilaron a través de la ciudad al grito de "Pompidou al inodoro", "De Gaulle asesino" y "Gobierno popular". No hay policías ni militares. El poder paseaba por las calles de París.

El 14, manifestaciones estudiantiles y grupos de acción parten hacia las fábricas proclamando: "Los obreros deben tomar la bandera de lucha de nuestras frágiles manos". El miércoles 15; 200 obreros jóvenes toman la fábrica Renault. Al día siguiente, la mayoría de los operarios se pliega a la ocupación y proclaman "la Nanterre obrera". En pocos días y sin ninguna coordinación de los sindicatos, Francia quedó absolutamente paralizada: diez millones de obreros se lanzaron a la huelga general.

Para esa época, el movimiento parisino se extendió a los Estados Unidos, Berlín, Madrid, Roma, Tokio, Estambul, Belgrado, Río de Janeiro, Montevideo, Córdoba y Rosario, Ciudad de México y otras ciudades y regiones.
El ensayo general quedó en eso al no existir ninguna conducción política. En las elecciones posteriores el heredero del antigaullismo fue el candidato único de la alianza socialista-comunista: François Mitterrand. Los años posteriores demostrarían, aun con los socialistas en el gobierno, que la revolución del Mayo Francés había languidecido en manos de las burocracias partidarias. Pero donde hubo fuego, cenizas siempre quedan.

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