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QUIJOTEANDO

Antonio Gramsci: Odio a los indiferentes

Antonio Gramsci: Odio a los indiferentes

Antonio Gramsci

Hace ahora 70 años, el 27 de abril de 1937, moría Antonio Gramsci en un hospital penitenciario, apenas 6 días después de haber recobrado formalmente la libertad, tras cumplir, en situación penosísima, más de 10 años de cárcel de los más de 20 a que le condenó un tribunal mussoliniano. Acaso sea Gramsci hoy, junto con Walter Benjamin, el clásico del socialismo marxista más grotesca e ignaramente manipulado por unas “humanidades” académicas franco-norteamericanas olvidadizas de la historia del movimiento obrero europeo. Para conmemorar su muerte -dada a conocer al mundo por las emisoras de radio de la Barcelona revolucionaria- hemos elegido un característico textito suyo de juventud (publicado por vez primera el 11 de febrero de 1917 e inédito en castellano) que, entre varias otras, tiene la virtud de no ser fácilmente pasible de manoseo pseudoacadémico.

Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida. Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?

Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.

Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la consciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes.

¿Qué hacer con tanto dinero?

¿Qué hacer con tanto dinero?

Theotonio Dos Santos

ALAI AMLATINA

El aspecto más crucial de la presente coyuntura económica mundial es el enorme excedente de recursos monetarios en manos de los países en desarrollo. Esta situación es una consecuencia inmediata de tres fenómenos relativamente interrelacionados.

En primer lugar, es fruto de los enormes excedentes de comercio exterior que disponen estos países debido al espectacular aumento de sus exportaciones y un modesto crecimiento de sus importaciones. El crecimiento de las exportaciones tiene que ver con la política irresponsable de valorización del dólar que sigue el actual gobierno de Estados Unidos intentando mantener un poder de compra de su población que seguramente no puede mantenerlo indefinidamente.

También tiene que ver con la fuerte inserción de China en el mercado mundial como compradora en expansión colosal. Cabe anotar de paso que el gobierno chino no ha atendido las presiones estadounidenses para una valorización de su moneda. Si pusiera en práctica estas orientaciones tendría un impacto aún más fuerte en el mercado mundial a pesar de que disminuiría su superávit comercial y su disponibilidad de recursos monetarios.

En segundo lugar, estos excedentes vienen del aumento espectacular de la emigración de las poblaciones de los países periféricos hacia los centrales, lo que genera una remesa de moneda muy grande hacia los países de origen. En varios de ellos, incluyendo a países de la importancia de México, estas remesas se encuentran entre las principales fuentes de recursos provenientes del exterior.
En tercer lugar, los movimientos de capital dentro de la tríada de los desarrollados (EE.UU., Europa y Japón) han disminuido a favor de los principales polos de crecimiento mundial, sobretodo China. Las altas tasas de interés mantenidas por las economías dependientes y las "privatizaciones" a bajo precio también han atraído capitales a estas regiones pero sus fuentes casi se han agotado. Las pocas empresas que restan están más defendidas internamente, sobretodo frente al fracaso de las llamadas privatizaciones que son abandonadas cada vez más por las empresas privadas que solo quieren más ganancias sin mayores inversiones.

Estas razones tienen que ver con aspectos estructurales que son difíciles de cambiar y por lo tanto no deben experimentar cambios inmediatos. En la década de los ochenta del siglo pasado tuvimos también fuertes superávits comerciales en los países del sur pero ellos fueron usados para pagar los intereses de las deudas externas. Con la suspensión del pago de las deudas externas al final de la década y sus renegociaciones políticas, comandadas por el Plan Brady, se formaron reservas importantes al comenzar la década del 90. En vez de utilizarlas para fortalecer su capacidad de negociación, las elites colonizadas de nuestros países utilizaron estas reservas para fortalecer sus monedas nacionales, disminuir sus exportaciones y aumentar sus importaciones, generando verdaderas euforias consumistas de sus clases medias. Estas se enojaron enormemente cuando descubrieron que no se puede vivir indefinidamente de rentas.

El auge monetario que se vive actualmente tiene estos precedentes claros. También conocemos muy bien lo que pasó con los petrodólares de los productores de petróleo en la década de los setenta. Por otro lado, la dimensión de las reservas del Tercer Mundo en la coyuntura actual es demasiado elevada como para hacerla desaparecer con tanta facilidad como en las situaciones anteriores.

Por fin, los gobiernos progresistas que se ha constituido en las regiones emergentes vuelven a encontrarse con el pensamiento económico progresista de América Latina y gran parte del Tercer Mundo. La teoría de la dependencia ya los había alertado sobre este tipo de problemas hace muchas décadas. Sobretodo cuando hay gobiernos que están alertando y tomando posiciones a partir de la utilización ofensiva de estos excedentes queda por demás evidente el crimen que representa entregar estos recursos a bancos internacionales que pagan intereses muy inferiores a los que obtienen en nuestros países dependientes y semicoloniales.

También hay que señalar la creciente oposición entre los intereses del capital bancario y financiero y los del sector productivo que se encuentra ahogado por los altos intereses. La hora es de devaluación de activos, sobretodo financieros, a favor del consumo productivo. Estamos en vísperas de un movimiento mundial que pugna por bajar las tasas de interés y retomar el crecimiento económico. Digamos de paso que esta nueva ola de crecimiento económico y del empleo no generará inflación. Por el contrario, la baja de los intereses ayudará a bajar los precios, pero también la baja de los activos mundiales estimulará nuevas inversiones en tecnologías de productividad cada vez más altas, favoreciendo una deflación de precios de todo tipo de mercancías.

Por último veamos los datos sobre el aumento de los recursos en manos de los países del Tercer Mundo en este momento, cuantías que tienden a crecer cada mes en dimensiones extraordinarias. Hagan la suma:

Las reservas internacionales más importantes las tiene en este momento China con 1.066 mil millones de dólares (más de un billón en español o 1 trillón en inglés o portugués). En seguida tenemos a Rusia, con 311 mil millones de dólares; en tercer lugar, India, con 193 mil millones de dólares; en cuarto lugar, Brasil con 106 mil millones de dólares, hasta aquí están los BRICs; en quinto lugar, México, con 68 mil millones de dólares; en sexto lugar, Turquía con 59 mil millones de dólares; en séptimo lugar, Argentina con 35 mil millones de dólares; en octavo lugar, Venezuela, con 34 mil millones de dólares; en noveno lugar, Chile con 19 mil millones de dólares; en décimo lugar Colombia con 16 mil millones de dólares.

Si estos países dejan de juntar su plata en dólares y de pagar intereses a Estados Unidos tendremos un decisivo vuelco en la economía mundial. De un lado, el debilitamiento definitivo del dólar, de otro, la creación de un poder financiero colosal del Tercer Mundo volcado hacia la investigación y el desarrollo, la compra de maquinarias de alta tecnología y hacia proyectos de disminución de la pobreza y de pleno empleo y sobretodo hacia la creación de una infraestructura moderna en el Tercer Mundo. La verdad es que el Banco del Sur es el camino para este cambio estructural en la economía mundial. La principal limitación es la estrechez mental y moral de nuestra clase dominante. Es mucho más fácil recibir un buen sueldo de las multinacionales y sobretodo de los bancos internacionales que luchar por un cambio fundamental de nuestra realidad. No nos olvidemos también de nuestra formación intelectual: es mucho más fácil seguir los modelos elaborados en los centros de poder cultural mundial que producir nuestra propia cultura. Son barreras de difícil superación.

Cortazar y el Che

Europa ¿primer mundo?

Europa ¿primer mundo?

Por Frei Betto, gentileza Alai Amlatina.-

¿Europa Occidental ya alcanzó el techo de su bienestar? ¿Cuál es el futuro de un viejo continente que ya no produce ciencia y tecnología y transfiere sus industrias a países pobres en que la mano de obra es más barata? La impresión es que Europa se estancó. Que sólo se preocupa por preservar su confort. Que perdió la ilusión de la utopía, el vigor intelectual, la densidad de la fe. ¿Qué se hizo de los valores cristianos en esa sociedad que exalta la competitividad por encima de la solidaridad, y que invierte millones en biogenética y cosméticos, indiferente al sufrimiento de cuatro mil millones de seres humanos que, según la ONU, viven por debajo de la línea de la pobreza?

¿Por qué causan tanto miedo los inmigrantes? ¿Son terroristas en potencia? ¿Quién colonizó sus tierras y chupó sus riquezas minerales y naturales, dejando tras de sí un rastro de miseria y dolor? ¿Por qué Europa Occidental mira a América latina a través de la óptica del prejuicio? ¿Chávez y Morales no fueron elegidos, como Lula, democráticamente? ¿Por qué ustedes, los europeos, no se levantan contra el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba y el uso de la base naval de Guantánamo como cárcel clandestina de supuestos terroristas?

¿Por qué los templos católicos europeos parecen acoger más turistas que fieles? El futuro del cristianismo ¿estará acaso en movimientos que exigen al fiel privarse de su conciencia crítica, abrazar el puritanismo y una espiritualidad típica de fermento fuera de la masa? ¿Por qué se movilizan tantos europeos contra enfermedades (sida, cáncer...), accidentes (de tránsito y de trabajo) y violencias (terrorismo, guerra, homicidios...), pero se muestran indiferentes ante el principal factor de muerte precoz, el hambre?

¿Por qué los europeos parecen preferir la seguridad a la libertad, y son tan condescendientes con la política agresiva del gobierno de los Estados Unidos, que busca la paz mediante la imposición por las armas? ¿Por qué no prefieren la propuesta de Isaías, de construir la paz como fruto de la justicia (32,17)?

¿Qué futuro desean los cristianos europeos para Europa y para el mundo? ¿El perfeccionamiento del sistema capitalista u “otro mundo posible”? ¿Qué signos se dan hoy de solidaridad efectiva de los cristianos europeos con los pobres de África, de Asia y de América Latina?

Raíces indígenas

Es un error considerar América a partir de los últimos 500 años. Más que los vestigios dejados por la colonización ibérica, es el pasado de Amerindia lo que mejor traduce nuestra identidad. Relegar al olvido las raíces indígenas de América es una manera cínica de tratar de encubrir el genocidio cometido por la empresa colonizadora. Si hay una realidad trágica en la que cabe emplear acertadamente el término “holocausto” es en América.

Durante el primer siglo de la colonización fueron asesinados millones de indígenas. En nombre de la civilización y de la fe cristiana...

En el mensaje de los obispos del Brasil con ocasión de los 500 años de evangelización, ellos reconocen que “la nación brasileña no puede identificarse sólo con sus últimos 500 años de historia. Cuando llegaron aquí, los portugueses encontraron habitantes en estas tierras, una multiplicidad de pueblos, de orígenes y de lenguas diversas”. “Los pueblos indígenas tuvieron una influencia importante y activa en la formación del pueblo brasileño, aunque ella sea poco conocida y reconocida por la mayoría de los brasileños de hoy, que aún a veces todavía mantienen una actitud despreciativa hacia los indios.

Por el contrario, queremos recordar y reafirmar: hace ahora 500 años que el Evangelio de Jesucristo llegó a nuestras tierras. Pero ya había una presencia del Dios vivo entre los pueblos que habitaban aquí. El mensaje cristiano iluminó más claramente los signos de la presencia de Dios en las criaturas y reforzó, por la ley del amor fraterno, la conciencia moral y las virtudes tradicionales de los pueblos indígenas”.

“Mucho más graves que las dificultades que todavía hoy persisten en lo tocante al reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas son las violaciones de esos derechos realizadas por los “conquistadores” lusitanos, llegando al exterminio de una parte relevante de dichas poblaciones”.

El etnocentrismo europeo, todavía ahora, impide que América sea reconocida en su identidad, en su cultura, en sus valores. Hubo, desde luego, excepciones laudables, como Bartolomé de las Casas, Antonio de Montesinos, Pedro de Córdoba, Padre Vieira y otros. Pero la postura de éstos da la impresión de que es poco comprendida por los europeos y por aquellos que, en América, tienen una mentalidad europeizada.

En el siglo XVI Europa ya había asimilado a Aristóteles y, en efecto, había puesto fundamentos racionales a la teología (Tomás de Aquino) y a la política (Maquiavelo). Como todo punto de vista es la vista a partir de un punto, los europeos encararon su actuación en el Nuevo Continente mediante la óptica del prejuicio. No fueron capaces de captar la consistencia y la profundidad del saber indígena, las dimensiones teológica y pastoral de sus creencias, los avances civilizatorios (comparables a los europeos) de las comunidades urbanas. Lo diferente apareció como divergente, lo extraño como amenazador, lo inusitado como maldición.

Hasta el punto de que los teólogos europeos se llegaron a preguntar si los indígenas tenían alma, para así justificar el genocidio (Ginés de Sepúlveda), pues se sabía que practicaban el canibalismo.

Ahora bien, en Francia, el día de San Bartolomé de 1572, Jean de Léry, que vivió en Brasil entre 1556 y 1558, presenció escenas de canibalismo que superaba lo que había visto entre nuestros indios. En su Histoire d’un voyage fait en la terre du Brasil, publicado en 1578, describe haber presenciado subastas, en Lyon y en Auxerre, donde se vendía el sebo humano y el corazón asado a las brasas de las víctimas protestantes del fundamentalismo católico... Al menos la antropofagia de los indios era un ritual. Por lo cual escribe: “Lo que se practica entre nosotros... En buena y sana conciencia creo que exceden en crueldad a los salvajes...

Entre otros actos de horrenda recordación, ¿no fue el sebo de las víctimas masacradas en Lyon mucho más bárbaramente que lo que hacían los salvajes, vendido en pública subasta y adjudicado al mejor postor? El hígado y el corazón, y otras partes del cuerpo de algunas personas, ¿no fueron comidos por furiosos asesinos, de lo que se horrorizan los infiernos? ... No abominemos mucho, pues, de la crueldad de los salvajes antropófagos”.

¿Europa civilizada?

Se habla del atraso de América latina, de la pobreza que condena a una vida indigna a cerca de 200 millones de habitantes, de un total de 500 millones, de las masacres de campesinos en Guatemala y de los niños de la calle en Brasil.

¿Pero qué representa eso ante la mortandad de las dos grandes guerras mundiales, que tuvieron a Europa como escenario, el lastre de miseria y genocidio dejado por los europeos en sus excolonias de África, o las actuales relaciones comerciales injustas entre el Norte y el Sur del mundo?

No hay nadie más culto que otro, enseña Paulo Freire.

Existen, sí, culturas distintas, paralelas y socialmente complementarias. El saber de un teólogo es un patrimonio tan importante como el de una cocinera. La diferencia está en que la escolaridad del primero le otorga una excelencia que el prejuicio social niega a la mujer de la cocina. Sin embargo es bueno recordar que ella es capaz de vivir sin el saber del teólogo, pero éste no sobrevive sin la cultura culinaria de ella...

Hay otro principio pedagógico que Europa no ha sido capaz de absorber: la cabeza piensa donde pisan los pies. O sea, el mismo ojo teológico no enfoca del mismo modo la misma realidad, si mantiene los pies en el mundo del colonizador o en el mundo del colonizado. Las Casas quizás no hubiera sido capaz de reconocer la dignidad de los indígenas si de adolescente no hubiese convivido en Sevilla con el indiecito que su padre, piloto de Colón, le trajo como regalo del Caribe...

El eurocentrismo es la enfermedad senil de una cultura que se apartó de la realidad y, por tanto, cuyo universo está colocado por encima de la vida real.

Fue en la Alemania de Kant, de Beethoven y Einstein, donde Hitler encontró el caldo de cultivo que desembocó en las atrocidades del nazismo. Portugal tuvo a Salazar, Italia a Mussolini, España a Franco: todos ellos con las bendiciones cómplices de la Iglesia Católica.

Y hoy, ¿puede decirse que Europa Occidental es el espacio por excelencia de la democracia? ¿Por qué Europa mira con tanta suspicacia a Cuba -cuyos avances en salud y en educación fueron elogiados por Juan Pablo II en su viaje de 1898-, así como a los gobiernos de Chávez, en Venezuela, y de Morales, en Bolivia, apoyados por una amplia mayoría de la población?

Tony Blair, con su respaldo a la agresión imperialista de Bush -en Afganistán, en Irak y en el Líbano- ¿es ejemplo de democracia?

Y la indiferencia de los gobiernos europeos ante el deterioro de las condiciones sociales, económicas y políticas de África, ¿es ejemplo de democracia? ¿Cómo hablar de democracia cuando los extranjeros son considerados intrusos y los musulmanes terroristas virtuales?

Libros - Libros

Libros - Libros

Javier Martín nació en 1965 en Andorra (Teruel). Estudió literatura francesa en la Universidad de Barcelona. Desde 2003 reside en Almaty, antigua capital de la República de Kazajstán. Su prosa impecable y su decidido empeño por cuestionar los límites de la ficción narrativa convierten a Javier Martín en uno de los grandes descubrimientos literarios del momento. Es autor de Paraguay no tiene mar (Calambur, 2002), colección de relatos muy bien acogida por la crítica y del libro de poemas La vuelta al mundo (Veruela de Poesía, 2001).


 

Enrique Vila-Matas : “Javier Martín sabe, como todos los escritores de raza, que el salvaje territorio de la escritura le lleva a veces a uno a convertirse en un indio, a galopar libremente como el Kafka más joven, sin bridas, sin cabeza de caballo delante”.

Contraportada: “Ahora sé lo que ocurrió aquella lejana tarde de verano de 1969, en esa arboleda a la que he regresado tantas veces en busca de la verdad”, dice Santos Puebla, el protagonista de Morir en agosto, un esquivo escritor con méritos para figurar en la nómina de los bartleby de Vila-Matas, que consagra su vida a una novela de la que todos hablan, pero que nadie ha leído, tal vez porque Santos nunca fue capaz de escribirla y son sus propios personajes quienes, al interrogarse por ella y por su creador, la escriben en ese mismo momento.

Pero ¿cuál es esa verdad secreta que acaba bruscamente con la infancia de Santos y de su hermano Juan y los transforma en hombres errantes, con la amargura instalada en los huesos y la tristeza tatuada en el alma? Descubrirlo convierte a Morir en agosto en una novela de intriga que, con una prosa precisa y contundente, enfrenta al lector con los interrogantes más turbadores: ¿Es la vida un acontecimiento vulgar que repite sus esquemas hasta la náusea? ¿Somos tan poco dueños del pasado como del incierto futuro? ¿A dónde ir cuando uno ya no tiene patria y los caminos ya no conducen a ninguna parte? ¿Se escribe para olvidar la insoportable certeza de que sólo existe la palabra fin?

En cinco años 148.000 personas han muerto por disparos

En cinco años 148.000 personas han muerto por disparos

200 millones de armas de fuego sin control

David Brooks
La Jornada
La peor tragedia dentro de un centro escolar en la historia de Estados Unidos, como ha sido caracterizado lo ocurrido hoy en la Universidad Virginia Tech, dejó 33 personas muertas, pero en este país fallecen aproximadamente 30 mil al año por heridas causadas por armas de fuego, un promedio de 81 personas cada día.

El tiroteo del lunes en la Universidad Virginia Tech sucedió a sólo cuatro días del octavo aniversario de la tragedia de la preparatoria de Columbine, en Colorado, la cual provocó el mismo debate que resucita hoy la sangre derramada en Virginia: qué hacer con un país con la mayor tasa (y por mucho) de mortalidad por balas en el mundo industrializado.

En un país que desde el 11-S ha sido gobernado por una obsesión con la seguridad, lo cual ha justificado una guerra en la que casi todos los días se reportan tragedias de la misma o mayor magnitud de lo ocurrido hoy en Virginia, resulta que la mayor amenaza a la seguridad nacional son millones de armas que circulan libremente.

A pesar de los miles de millones de dólares del presupuesto para el Departamento de Seguridad Interna, y los códigos de color para alertas de amenazas a la seguridad nacional, hay muy poca regulación y es muy limitado, a veces nulo, el control de las aproximadamente 200 millones de armas de fuego en manos privadas en este país, suficientes para armar a cada hombre y mujer en este país.

Según cifras oficiales del federal Centro de Control de Enfermedades, en los pasados cinco años (las cifras más recientes son de 2004), más de 148 mil personas han muerto por una arma de fuego en Estados Unidos, de éstos, 14 mil 500 son menores de edad. En un año murieron 29 mil 569 personas a causa de armas de fuego, un promedio de 81 personas por día o una persona asesinada cada 18 minutos, reporta la organización Brady Campaign to Prevent Gun Violence, con cálculos hechos con información oficial.

De acuerdo con el Brady Campaign, se calcula que 39 por ciento de los hogares en Estados Unidos tiene una arma de fuego. Se registran ventas de entre 3 a 4 millones de armas de fuego al año, y se calcula que entre uno y tres millones adicionales se intercambian en mercados secundarios.

Estadística mortal

En el caso de los menores de edad (hasta 19 años de edad, lo que incluye a muchos estudiantes universitarios como los acribillados hoy), las armas han matado en promedio a uno cada tres horas, según las cifras más recientes. Casi 3 mil niños y adolescentes murieron a causa de armas de fuego en un año -o sea, ocho al día en promedio. Según estas estadísticas, la tasa de muerte por balas entre menores de 15 años era casi 12 veces más alta que el total de los otros 25 países industrializados combinados.

Los heridos por bala sumaron 69 mil 825 en 2005; más de 191 al día.

Una investigación de los costos económicos directos e indirectos de la violencia con armas de fuego en Estados Unidos se calculó en 100 mil millones al año, informó el Brady Campaign.

Pero el incidente de Columbine, y varios más que se han registrado desde entonces, incluyendo recientemente la muerte de cinco niñas en la escuela rural de Amish, no han resultado en un mayor control de armas. De hecho, organizaciones que se dedican a promover leyes de control informan que la mayoría de los estados no requiere que los dueños de armas tengan licencia o que sean registradas y miles de armas son compradas en ferias sin verificación del historial criminal del comprador, mientras que los bancos de datos sobre criminales no son actualizados, permitiendo que delincuentes obtengan armas fácilmente.

Peor aun, la agrupación New Yorkers Against Gun Violence recordó que "desde la tragedia de Columbine, es ahora más fácil obtener armas", y detalla cómo gobiernos estatales han promulgado leyes que minan esfuerzos para controlar las armas. Además, acusa que el Departamento de Justicia ha promovido medidas que hacen más difícil detectar quién está comprando armas, mientras que el Congreso ha promulgado medidas que en los hechos facilitan el tráfico ilegal.

La falta de un control de armas de fuego ha sido un triunfo de poderosas agrupaciones de cabildeo, en particular la Asociación Nacional del Rifle (NRA), que ha convertido el derecho a portar armas en una misión sagrada y patriótica.

"Hace ocho años, los jóvenes en Littleton, Colorado, sufrieron un horrible ataque en la preparatoria Columbine, y hace 6 meses, cinco jóvenes fueron asesinadas en una escuela Amish en Pennsylvania. Desde esas matanzas, no hemos hecho nada como país para poner un fin a la violencia con armas en nuestras escuelas y comunidades. Si algo, hemos hecho más fácil es el acceso a poderosas armas", declaró hoy Paul Helmke, presidente del Brady Campaign, la organización nacional de mayor presencia en el esfuerzo de prevención de violencia armada en este país.

Roger Hayes, presidente de la junta directiva de New Yorkers Against Gun Violence, declaró hoy que "el Congreso acaba de pedir un minuto de silencio... lo cual es apropiado para una tragedia tan devastadora... Pero también queremos un momento de ruido. Queremos que el Congreso se enfoque en el asunto de las armas y el hecho de que nuestro país tiene una tasa de homicidios tan alta comparado a otros países industrializados. Deseamos que tomen acción para promover leyes y dejen de temer a los cabilderos de las armas".

Capitalismo frente a socialismo: el gran debate

Capitalismo frente a socialismo: el gran debate

James Petras

El debate entre socialismo y capitalismo sigue en pie. De hecho, la batalla de las ideas se está intensificando. Las Naciones Unidas, la Organización Internacional de Trabajo (OIT), la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los informes de organizaciones no gubernamentales, expertos económicos independientes, son una buena prueba de que es necesario comparar las ventajas del capitalismo y del socialismo.

Las comparaciones entre países y regiones, antes y después del advenimiento del capitalismo en la Europa del Este, Rusia y la Europa Central, así como una comparación de Cuba con los antiguos países comunistas, nos proporcionan una base adecuada para sacar algunas conclusiones definitivas. Quince años de «transición al capitalismo» son un tiempo más que adecuado para juzgar el impacto de los políticos capitalistas, las privatizaciones, la política de libre mercado y otras medidas destinadas a restaurar la economía, la sociedad y el bienestar general de la población.

Resultados económicos: crecimiento, empleo y pobreza

Bajo el comunismo, las decisiones económicas y la propiedad eran nacionales y de dominio público. Durante los pasados quince años de transición al capitalismo, casi todas las industrias básicas, la energía, la minería, las comunicaciones, las infraestructuras y las industrias comerciales pasaron a las manos de compañías multinacionales europeas y estadounidenses y de multimillonarios mafiosos, o bien cesaron de existir. Esto ha llevado al paro masivo y al empleo temporal, a un estancamiento relativo, una enorme emigración y una descapitalización de la economía a través de transferencias ilegales, lavado de dinero y pillaje de recursos.

En Polonia, los antiguos astilleros de Gdansk, el punto de origen del sindicato Solidaridad, están cerrados y ahora son una pieza de museo. Más del 20% de la mano de obra se encuentra oficialmente en paro (Financial Times, 21/22 de febrero de 2004) y así ha sido durante la mayor parte de la década. Otro 30% está «empleado» en trabajos marginales y mal pagados (prostitución, contrabando, drogas, mercados callejeros, vendedores ambulantes y economía sumergida). En Bulgaria, Rumania, Letonia y la antigua Alemania del Este prevalecen condiciones similares o peores: el verdadero promedio per cápita del crecimiento durante los pasados quince años es muy inferior al de los quince años precedentes bajo el comunismo (sobre todo si incluimos las ventajas de la asistencia médica, la educación, la vivienda subvencionada y las pensiones). Además, las desigualdades económicas han crecido de manera exponencial y el 1% de la población que disfruta de los ingresos superiores controla el 80% de los activos privados y más del 50% de los ingresos, mientras que los niveles de pobreza sobrepasan con creces el 50%. En la antigua URSS, sobre todo en las repúblicas asiáticas más meridionales, como Armenia, Georgia y Uzbekistán, el nivel de vida ha caído en un 80%, casi un cuarto de la población ha emigrado o se ha convertido en indigente y las industrias y el tesoro público y las fuentes de energía han sido objeto de latrocinio. Los sistemas científico, sanitario y educativo han sido casi destruidos. En Armenia, el número de investigadores científicos disminuyó desde 20 000 en 1990 a 5 000 en 1995, y sigue bajando (National Geographic, marzo de 2004). Armenia, de ser un centro de alta tecnología soviética ha pasado a ser un país controlado por bandas criminales en el que la mayoría de la gente vive sin calefacción ni electricidad.

En Rusia, el pillaje ha sido aún peor y el declive económico mucho más grave. A mediados de los años noventa, más del 50 % de la población (e incluso más en el exterior de Moscú y San Petersburgo, la antigua Leningrado) vive en la pobreza, ha aumentado el número de personas sin hogar y los servicios sanitarios y educativos universales ya no existen. Nunca en tiempos de paz de la historia moderna hubo un país que cayera tan bajo y con tanta rapidez y profundidad como la Rusia capitalista. La economía fue «privatizada», es decir, fue asumida por gángsteres rusos, dirigidos por los ocho oligarcas multimillonarios que sacaron fuera del país más de doscientos mil millones de dólares, sobre todo a bancos de Nueva York, Tel Aviv, Londres y Suiza. El asesinato y el terror han sido las armas escogidas para la «competitividad económica», conforme cada sector de la economía y de la ciencia quedaba diezmado y los científicos de clase mundial mejor entrenados se veían privados de recursos, de instalaciones básicas y de ingresos. Los principales beneficiarios fueron los antiguos burócratas soviéticos, los capos mafiosos, los bancos estadounidenses e israelíes, los especuladores inmobiliarios europeos, los constructores del imperio estadounidense, los militaristas y las compañías multinacionales. Los presidentes Bush (padre) y Clinton proporcionaron apoyo político y económico a Gorbachov y a los regímenes de Yeltsin que supervisaron el pillaje de Rusia, ayudados e incitados por la Unión Europea e Israel. El resultado del robo masivo –el paro, la pobreza y la desesperación– ha contribuido a un enorme aumento de suicidios, trastornos psicológicos, alcoholismo, drogadicción y enfermedades raramente padecidas en los tiempos soviéticos. La esperanza de vida entre los rusos de sexo masculino cayó desde 64 años al final del socialismo a 58 años en 2003 (Wall Street Journal, 2 de abril de 2004), por debajo del nivel de Bangladesh y 16 años por debajo de los 74 años de Cuba (Estadística Nacional Cubana 2002). La transición al capitalismo en Rusia, por sí sola, ha dado lugar a más de 15 millones de muertes prematuras (que no habrían ocurrido si las tasas de esperanza de vida hubieran permanecido en los niveles del socialismo). Estas muertes socialmente inducidas bajo el nuevo capitalismo son comparables a las del peor periodo de las purgas de los años treinta del pasado siglo. Los expertos demográficos predicen que la población de Rusia disminuirá en un 30% a lo largo de las próximas. Las peores consecuencias de la «transición» al capitalismo apoyada por Occidente todavía están por venir durante próximos años. La introducción del capitalismo ha minado por completo el sistema de salud pública, lo que ha conducido a una explosión de enfermedades infecciosas mortales, antes bien controladas. El Programa Conjunto de las Naciones Unidas el sobre el VIH/SIDA (UNAIDS) publicó un informe general en el que se decía que en Europa del Este y en Asia Central «…los niveles de infección crecen con mayor rapidez que en otras partes, más de 1,5 millones de personas en la región están hoy infectadas (2004), en comparación con los 30 000 casos en 1995» (y menos de 10 000 en el período socialista). Las tasas de infección son todavía más elevadas en la Federación Rusa, donde la tasa de aumento de la infección por el virus del sida entre los jóvenes que llegaron a la mayoría de edad bajo los regímenes «capitalistas» apoyados por Occidente entre 1998 y 2004 se encuentra entre las más elevadas del mundo.

Las bandas criminales de Rusia, Europa del Este, los Balcanes y los países bálticos contribuyen enormemente a la epidemia de sida a través del tráfico de heroína y de las 200 000 «esclavas sexuales» que cada año distribuyen por los burdeles de todo el mundo. La violenta mafia albanesa, que opera en el recién «liberado» Kosovo, controla una parte significativa del tráfico de heroína y de la prostitución en toda la Europa Occidental y en Norteamérica. Las enormes cantidades de heroína producidas por los señores de guerra del «liberado» Afganistán –aliados de EE UU– pasan a través de los miniestados de la antigua Yugoslavia e inundan los países de la Europa Occidental. Los recién «emancipados» oligarcas de la mafia judía rusa controlan una parte importante del tráfico de drogas, armas ilegales, mujeres y niñas destinadas a la industria sexual y del blanqueo de dinero en todos los países de EE UU, Europa y Canadá (Robert Friedman, Red Mafiya, 2000). Los multimillonarios de la mafia han comprado y han vendido prácticamente a todos los principales políticos electorales y partidos políticos de las «democracias del Este», siempre en alianza informal o formal con los servicios de inteligencia estadounidenses y europeos.

Los indicadores económicos y sociales demuestran de manera concluyente que el «auténtico capitalismo existente» es muchísimo peor que el pleno empleo y el crecimiento moderado de los estados del bienestar que existían durante el anterior periodo socialista. Desde el punto de vista personal –en lo relativo a la seguridad pública y privada, el empleo, las pensiones y los ahorros– el sistema socialista fue un lugar mucho más seguro para vivir que las sociedades controladas por bandas capitalistas que las substituyeron. Desde el punto de vista político, los estados comunistas fueron mucho más sensible a las demandas sociales de los trabajadores, pusieron límites a las desigualdades económicas e, incluso adaptándose a los intereses de la política exterior soviética, diversificaron, industrializaron y fueron propietarios de todos los principales sectores de la economía. Bajo el capitalismo, los políticos electorales de los antiguos estados comunistas vendieron a precio de rebaja todas las industrias principales a monopolios extranjeros o locales, crearon monstruosas desigualdades y dejaron de ocuparse de la salud y de los intereses de los trabajadores. Con respeto a la propiedad de los medios de comunicación, el monopolio estatal ha sido sustituido por monopolios extranjeros o nacionales, con similares efectos de homogenización. No hay duda de que si se analizan de manera objetiva los datos comparativos entre los quince años de «transición» capitalista y los quince años anteriores de socialismo, el período socialista es superior en casi todos los indicadores de la calidad de la vida.

El socialismo cubano sufrió el duro golpe del giro al capitalismo en la URSS y Europa del Este. La producción industrial y el comercio disminuyeron un 60% y la ingesta calórica diaria de cada cubano cayó a la mitad. No obstante, la mortalidad infantil en Cuba siguió disminuyendo desde 11 casos por cada 1000 nacimientos vivos en 1989 a 6 en 2003 (cifras que se comparan favorablemente con las de EE UU). Mientras que Rusia dedica sólo el 3,8% de su PNB al gasto sanitario público y el 1,5% al privado, el presupuesto cubano asciende al 16,7%. Mientras que la esperanza de vida entre los varones bajó a 58 años en la Rusia capitalista, en la socialista Cuba se elevó a 74 años. Mientras que el paro creció hasta el 21% en la capitalista Polonia, disminuyó al 3% en Cuba. Mientras que las drogas y las bandas criminales campan por sus respetos entre los nuevos países capitalistas, Cuba ha iniciado programas educativos y de formación para la juventud en paro y paga salarios mientras se aprende un oficio y se obtiene un empleo. Los continuos avances científicos de Cuba en biotecnología y medicina son de categoría mundial, mientras que las infraestructuras científicas de los antiguos países comunistas se han derrumbado y sus científicos han emigrado o viven sin recursos. Cuba conserva su independencia política y económica, mientras que los nuevos países capitalistas se han convertido en clientes militares de EE UU y proporcionan mercenarios al servicio del imperio en los Balcanes, Afganistán e Irak. Al contrario de los europeos orientales, que trabajan como soldados mercenarios para los EE UU en el Tercer Mundo, 14 000 médicos cubanos trabajan en algunas de las regiones más pobres en América Latina y África en cooperación con diversos gobiernos nacionales que han solicitado sus habilidades. Hay más de 500 médicos cubanos en Haití. En Cuba, la mayor parte de las industrias son nacionales y públicas, con enclaves de mercados privados y empresas conjuntas con capital extranjero. En los antiguos países comunistas, casi todas las industrias básicas son de propiedad extranjera, como lo son la mayor parte de los medios de comunicación y las «industrias de la cultura». Mientras que Cuba conserva una red social de seguridad para los alimentos básicos, la vivienda, la salud, la educación y los deportes, en los nuevos países capitalistas el «mercado» excluye del acceso a muchos de estos bienes y servicios a sectores. El «socialismo reformado» en Cuba ha sobrepasado enormemente el funcionamiento de los nuevos países capitalistas de Europa del Este y Rusia, por no hablar del Asia Central. Incluso con las consecuencias negativas de la crisis de principios de los noventa y del creciente sector del turismo, el clima moral y cultural de Cuba es mucho más sano que el de cualquiera de los regímenes corruptos dirigidos por mafias electorales, cómplices del tráfico de drogas, de las redes de prostitución y de subordinación al imperio estadounidense. De igual importancia es el hecho de que, mientras el sida infecta a millones de personas en Europa del Este y Rusia, Cuba tiene los mejores y más humanitarios programas de tratamiento y prevención del mundo para hacer frente al sida. Fármacos antivirales gratuitos, tratamiento médico sin coste alguno, programas de salud pública bien organizados y educación sanitaria explican a la perfección por qué Cuba tiene la incidencia más baja de sida de los estados en vías de desarrollo, a pesar de la presencia de una prostitución en pequeña escala, relacionada con el turismo y los bajos ingresos.

El debate sobre la superioridad del socialismo y el capitalismo sigue en pie, porque lo que ha sustituido al socialismo tras el derrumbamiento de la URSS es mucho peor en todos los índices de importancia. El debate sigue en pie porque los logros de Cuba sobrepasan los de los nuevos países capitalistas y porque en América Latina los nuevos movimientos sociales han llevado a cabo cambios en el autogobierno (los zapatistas), en la democratización de la propiedad de la tierra (el MST de Brasil) y en el control de los recursos naturales (Bolivia) muy superiores a cualquier cosa que el imperialismo estadounidense y el capitalismo local puedan ofrecer.

El socialismo actual es una nueva configuración que combina el estado del bienestar del pasado, los programas humanos sociales y las medidas de seguridad de Cuba con los experimentos de autonomía del EZLN y del MST. ¡Ojalá nos vaya bien!

La migración deja más de 2 mil muertos en la frontera suroeste de EE.UU.

La migración deja más de 2 mil muertos en la frontera suroeste de EE.UU.

"El número de víctimas es diez veces mayor a las que provocó en 28 años el muro de Berlín"

David Brooks

Entre 2 mil y 3 mil cadáveres de hombres, mujeres y niños han sido encontrados a lo largo de la frontera suroeste desde 1995, incluyendo por lo menos mil en el sur de Arizona, lo cual ­según un experto­ es 10 veces más el número de víctimas que el total provocado por el muro de Berlín durante sus 28 años de existencia, informa hoy la American Immigration Law Foundation (AILF). En un informe, que resume una serie de estudios académicos y gubernamentales, se ofrecen nuevos cálculos sobre las muertes de indocumentados, cifra que ha aumentado de manera sin precedente durante casi una década, sobre todo en Arizona.Varios expertos y hasta agencias de investigación oficiales, como la Oficina de Contabilidad del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés), concluyen que esta crisis es consecuencia directa de las políticas de control de migración instrumentadas desde mediados de los noventa.En particular, el informe se enfoca en el sector del sur de Arizona, donde investigaciones del Instituto Binacional de Migración (BMI, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Arizona demuestran un incremento dramático en el número de cuerpos de migrantes indocumentados que cruzaron la frontera entre 1990 y 2005, lo cual creó "mayor crisis de salud pública y humanitaria en los desiertos" de esta área.Efecto colador La consecuencia de las políticas de control y militarización fronteriza es un efecto colador que no ha reducido el flujo migratorio, sólo lo ha desviado de zonas urbanas a terreno mucho más remoto y peligroso. Entre 1990 y 2005 el servicio forense del condado de Pima, en el sur de Arizona, ha examinado los cuerpos de 927 "cruzadores de frontera no autorizados", los cuales, según la GAO, representan 78 por ciento del incremento sin precedente en las muertes reportadas de estos indocumentados a lo largo de toda la frontera del suroeste estadunidense entre 1990 y 2003.La investigación de BMI de manera "no ambigua confirma pruebas de que las políticas de control fronterizo de Estados Unidos crearon el efecto colador y que eso es, de hecho, la causa estructural primaria de la muerte de miles de hombres, mujeres y niños no autorizados (a cruzar, provenientes) de México, Centroamérica y Sudamérica", concluye la AILF.En los años previos al efecto colador (1990-1999), agrega, el servicio forense de Pima manejaba en promedio unos 14 cuerpos de indocumentados recuperados cada año, pero en el periodo entre 2000 y 2005 esa cifra se elevó a 160 anuales; 80 por ciento de estos cadáveres corresponden a menores de 40 años de edad, y hay una creciente tendencia en cuerpos de menores de 18 años.El informe cita investigaciones del profesor Wayne Cornelius, de la Universidad de California en San Diego, uno de los expertos más reconocidos en migración, quien calcula que 2 mil 978 cuerpos de indocumentados han sido recuperados en territorio estadunidense entre 1995 y 2004.Cornelius considera este conteo así: "Para poner esta tasa de mortalidad en perspectiva, la frontera fortificada de Estados Unidos con México ha sido más de 10 veces más mortal para migrantes de México durante los recientes nueve años que lo que fue el muro de Berlín para los alemanes orientales durante sus 28 años de existencia".Aumenta número de decesos en 2006 La AILF advierte que no hay señales de que estas cifras se reducirán en un futuro próximo, y señala que la GAO ha informado que hubo más muertes a lo largo de la frontera en los primeros nueve meses de 2006 (291) que durante los primeros nueve meses de 2005 (241).La fundación informa también que las cifras oficiales de las muertes de migrantes reportadas por la Patrulla Fronteriza son poco confiables, ya que investigaciones recientes han detectado conteos que discrepan entre 33 y hasta 40 por ciento menos que el real. La organización señala que investigadores independientes que han intentado calcular el número real de muertos al cruzar la frontera han concluido que no es posible conocer la cantidad exacta, pero suponen que hay muchos más muertos de los identificados.La AILF concluye que estas investigaciones comprueban que la lógica de las políticas y medidas de control fronterizo no funcionan. "Muchos años de investigación dejan claro ahora que la lógica debajo del sistema actual de control fronterizo es eventualmente intimidar a potenciales cruzadores de frontera no autorizados, mediante predecibles, pero inaceptables, niveles de daños, sufrimiento y muerte para aquellos que se atreven a intentarlo. La solución es una reforma migratoria integral enraizada en una evaluación honesta del papel de la mano de obra migrante en Estados Unidos, como también las fuerzas de globalización en América del Norte, Centroamérica y América del Sur".