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QUIJOTEANDO

Cortazar por siempre

Extracto de entrevista a William Faulkner

Extracto de entrevista a William Faulkner

William Faulkner (1897-1962) escritor estadounidense, premio Nobel de Literatura 1949. Hasta la publicación de El sonido y la furia (1929) no alcanzó el éxito literario. A esta obra, le siguieron otras grandes novelas, como ¡Absalón, Absalón! (1936) y Las palmeras salvajes (1939). Faulkner vivió muchos años sumido en un alcoholismo. Escribió guiones de cine para productoras cinematográficas de Hollywood y los últimos años de su vida transcurrieron entre conferencias, viajes, relaciones sentimentales efímeras y curas de desintoxicación

¿Existe alguna fórmula que sea posible seguir para ser un buen novelista?

99% de talento... 99% de disciplina... 99% de trabajo. El novelista nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Lo que se hace nunca es tan bueno como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno puede apuntar. No preocuparse por ser mejor que sus contemporáneos o sus predecesores. Tratar de ser mejor que uno mismo. Un artista es una criatura impulsada por demonios. No sabe por qué ellos lo escogen y generalmente está demasiado ocupado para preguntárselo. Es completamente amoral en el sentido de que será capaz de robar, tomar prestado, mendigar o despojar a cualquiera y a todo el mundo con tal de realizar la obra.

¿Qué técnica utiliza para cumplir su norma?

Si el escritor está interesado en la técnica, más le vale dedicarse a la cirugía o a colocar ladrillos. Para escribir una obra no hay ningún recurso mecánico, ningún atajo. El escritor joven que siga una teoría es un tonto. Uno tiene que enseñarse por medio de sus propios errores; la gente sólo aprende a través del error. El buen artista cree que nadie sabe lo bastante para darle consejos, tiene una vanidad suprema. No importa cuánto admire al escritor viejo, quiere superarlo.

Entonces, ¿usted niega la validez de la técnica?

De ninguna manera. Algunas veces la técnica arremete y se apodera del sueño antes de que el propio escritor pueda aprehenderlo. Eso es tour de force y la obra terminada es simplemente cuestión de juntar bien los ladrillos, puesto que el escritor probablemente conoce cada una de las palabras que va a usar hasta el fin de la obra antes de escribir la primera. Eso sucedió con Mientras agonizo. No fue fácil. Ningún trabajo honrado lo es. Fue sencillo en cuanto que todo el material estaba ya a la mano. La composición de la obra me llevó sólo unas seis semanas en el tiempo libre que me dejaba un empleo de doce horas al día haciendo trabajo manual. Sencillamente me imaginé un grupo de personas y las sometí a las catástrofes naturales universales, que son la inundación y el fuego, con una motivación natural simple que le diera dirección a su desarrollo. Pero cuando la técnica no interviene, escribir es también más fácil en otro sentido. Porque en mi caso siempre hay un punto en el libro en el que los propios personajes se levantan y toman el mando y completan el trabajo. Eso sucede, digamos, alrededor de la página 275. Claro está que yo no sé lo que sucedería si terminara el libro en la página 274. La cualidad que un artista debe poseer es la objetividad al juzgar su obra, más la honradez y el valor de no engañarse al respecto. Puesto que ninguna de mis obras ha satisfecho mis propias normas, debo juzgarlas sobre la base de aquélla que me causó la mayor aflicción y angustia del mismo modo que la madre ama al hijo que se convirtió en ladrón o asesino más que al que se convirtió en sacerdote.

¿Qué obra es esa?

El sonido y la furia. La escribí cinco veces distintas, tratando de contar la historia para librarme del sueño que seguiría angustiándome mientras no la contara. Es una tragedia de dos mujeres perdidas: Caddy y su hija. Dilsey es uno de mis personajes favoritos porque es valiente, generosa, dulce y honrada. Es mucho más valiente, honrada y generosa que yo.

¿Qué porción de sus obras se basan en la experiencia personal?

No sabría decirlo. Nunca he hecho la cuenta, porque la "porción" no tiene importancia. Un escritor necesita tres cosas: experiencia, observación e imaginación. Cualesquiera dos de ellas, y a veces una puede suplir la falta de las otras dos. En mi caso, una historia generalmente comienza con una sola idea, un solo recuerdo o una sola imagen mental. La composición de la historia es simplemente cuestión de trabajar hasta el momento de explicar por qué ocurrió la historia o qué otras cosas hizo ocurrir a continuación. Un escritor trata de crear personas creíbles en situaciones conmovedoras creíbles de la manera más conmovedora que pueda. Obviamente, debe utilizar, como uno de sus instrumentos, el ambiente que conoce. Yo diría que la música es el medio más fácil de expresarse, puesto que fue el primero que se produjo en la experiencia y en la historia del hombre. Pero puesto que mi talento reside en las palabras, debo tratar de expresar torpemente en palabras lo que la música pura habría expresado mejor. Es decir, que la música lo expresaría mejor y más simplemente, pero yo prefiero usar palabras, del mismo modo que prefiero leer a escuchar. Prefiero el silencio al sonido, y la imagen producida por las palabras ocurre en el silencio. Es decir, que el trueno y la música de la prosa tienen lugar en el silencio.
Usted dijo que la experiencia, la observación y la imaginación son importantes para el escritor. ¿Incluiría usted la inspiración?. Yo no sé nada sobre la inspiración, porque no sé lo que es eso. La he oído mencionar, pero nunca la he visto.

Y, ¿en cuanto a los escritores europeos de ese período?

Los dos grandes hombres de mi tiempo fueron Mann y Joyce. Uno debe acercarse al Ulysses de Joyce como el bautista analfabeto al Antiguo Testamento: con fe.

¿Lee usted a sus contemporáneos?

No; los libros que leo son los que conocí y amé cuando era joven y a los que vuelvo como se vuelve a los viejos amigos: El Antiguo Testamento, Dickens, Conrad, Cervantes... leo el Quijote todos los años, como algunas personas leen la Biblia. Flaubert, Balzac -este último creó un mundo propio intacto, una corriente sanguínea que fluye a lo largo de veinte libros-, Dostoievski, Tolstoi, Shakespeare. Leo a Melville ocasionalmente y entre los poetas a Marlowe, Campion, Jonson, Herrik, Donne, Keats y Shelley. Todavía leo a Housman. He leído estos libros tantas veces que no siempre empiezo en la primera página para seguir leyendo hasta el final. Sólo leo una escena, o algo sobre un personaje, del mismo modo que uno se encuentra con un amigo y conversa con él durante unos minutos.

¿Y Freud?

Todo el mundo hablaba de Freud cuando yo vivía en Nueva Orleáns, pero nunca lo he leído. Shakespeare tampoco lo leyó y dudo que Melville lo haya hecho, y estoy seguro de que Moby Dick tampoco.

Privatizando el mundo

Privatizando el mundo

Privatización del agua:

Las corporaciones entienden que el agua debe ser comercializada igual que el petróleo, que es lógico "extraerla" de donde más hay, y venderla a quien más paga. Pero se argumenta que el agua es necesaria para la vida, que no se puede tener acceso al agua solamente en función del nivel económico.

Propiedad sobre las semillas:

Grandes multinacionales desarrollan una serie de semillas y las venden junto con una licencia de uso, diciendo que quien no las quiera, que no las compre. Los agricultores argumentan que ya no hay en el mercado otras semillas, que además si nacen plantas en sus tierras con las modificaciones hechas por la multinacional, ya sea porque quedan en la tierra de otros años, que llegan con el viento o cualquier razón, pueden ser denunciados al "incumplir" la licencia impuesta.

Patentes genéticas:

Hay laboratorios que han conseguido patentar genes, y lo justifican alegando que tienen que recuperar la inversión realizada para "descubrir" ese gen. Cualquier posible solución que afecte a problemas relacionados con ese gen, sólo podrá ser llevada a cabo si se paga los royalties correspondientes. Ni siquiera se puede investigar sobre ese gen sin pagar.

Privatización de la salud:

Los gobiernos ceden e impulsan a los ciudadanos a contratar seguros particulares y a usar la "salud privada". Esto provoca que el dinero destinado a la salud no fluya dentro de la sociedad, sino que el dinero público se desvía hacia las grandes compañías de seguros y a manos privadas. La salud de las personas pasa a ser un "objeto" de negocio. Si no tienes dinero, no tendrás atención sanitaria.

Patentes de los medicamentos:

En este caso hablan del caso de Brasil, de cómo se ha reservado el Estado la posibilidad de "infringir" patentes sobre medicamentos en caso de necesidad pública, ya que muchos de esos medicamentos tienen un precio desorbitado y ellos tienen la capacidad de fabricarlos de forma genérica (como el caso de los retroantivirales) . En Brasil se antepone el bienestar de sus ciudadanos al beneficio de las multinacionales, en este aspecto.

Acuerdos comerciales:

Por último se trata sobre la importancia de los acuerdos comerciales, en los que muchas veces las grandes corporaciones están por encima de la soberanía de los estados, y hasta se reservan la posibilidad de denunciar a los gobiernos si incumplen los acuerdos.

Parece increíble ver el poder e influencia que puede llegar a tener una empresa, que recordemos, normalmente detrás de ella no hay ningún responsable, es decir, que los desastres que pueda provocar una empresa los pagará la propia empresa y no las personas que hay detrás de ella, ya que si los "gestores" alegan que actuaban de buena fe, quedan exentos de toda culpa. ¿Y si la empresa no tiene dinero? Paga el Estado, lo pagamos todos.

Utopía

Utopía

Es un término inventado por Tomás Moro que sirvió de título a una de sus obras escritas en latín alrededor de 1516. Según la versión de varios historiadores, Moro se fascinó por las narraciones extraordinarias de Américo Vespucio sobre la recién avistada isla de Fernando de Noronha, en 1503. Moro decidió entonces escribir sobre un lugar nuevo y puro donde existiría una sociedad perfecta y socialista.

Moro hace referencia a dos neologismos griegos con esta palabra: outopia (ningún lugar) y eutopia (buen lugar).

La Utopía de Tomás Moro

Moro describe una sociedad organizada racionalmente, a través de la narración de los hechos que realiza un explorador, Rafael Hytlodeo. Utopía es una república que establece la propiedad común de los bienes. No existen los abogados y no envía a sus ciudadanos a la guerra -salvo en casos extremos-, pero contrata mercenarios entre sus vecinos más belicosos. Tal vez Moro se basó en la regla monacal cuando describe la manera en que funciona su sociedad, dado que él era un hombre de Iglesia. Este trabajo fue la inspiración de las reducciones que establecieron los jesuitas para evangelizar al pueblo guaraní.

Desde entonces, se ha empleado el término Utopía para describir tanto obras de ficción que presentan las ideas de un autor respecto a la manera en que una sociedad se debe organizar mejor, como en comunidades fundadas para poner en práctica tales teorías.

La utopía puede ser idealista o práctica, pero el concepto ha adquirido una fuerte connotación de perfección optimista, idealista e imposible. La utopía puede ser contrastada con la distopía (antiutopía, pseudoutopía) o con la utopía satírica.

La declinación del dólar... y de los Estados Unidos. Las grandes potencias en la trampa global

La declinación del dólar... y de los Estados Unidos.  Las grandes potencias en la trampa global

Jorge Beinstein

jorgebeinstein@yahoo.com

Desde comienzos de 2002 el dólar inició un descenso que actualmente continúa y que según la mayor parte de los expertos se agravará en los próximos meses. La declinación despegó poco tiempo después de los atentados (o auto-atentados) del 11 de Septiembre de 2001, es decir del lanzamiento de la ofensiva bélica global de los Estados Unidos. Existe un encadenamiento causal claro entre la decadencia económica del Imperio y la tentativa desesperada de sus dirigentes por frenarla a través de una sucesión de victorias militares en Asia Central y Medio Oriente. Si esa estrategia hubiera sido exitosa la superpotencia controlaría hoy la mayor parte de la franja eurasiática que se extiende desde los balcanes hasta Pakistán atravesando Turquía, la cuenca del Mar Caspio, Irak, e Irán, dominando así cerca del 70 % de los recursos petroleros mundiales. Ese hecho le habría permitido asegurar su hegemonía financiera internacional simbolizada por el reinado universal del dólar. Pero la aventura fracasó y hoy los norteamericanos están empantanados en Irak y Afganistán mientras se reduce su influencia sobre Eurasia. Andre Gunder Frank sostenía que el poder de los Estados Unidos descansa sobre dos pilares decisivos: el dólar y el Pentágono, el primero (la hegemonía financiera) sosteniendo al segundo y este último imponiendo los privilegios económicos del Imperio. Esta fortaleza doble ha predominado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y tuvo su período de auge entre 1945 y 1971, año en que la Casa Blanca decidió liquidar la conversión de dólares en oro amenazada por las reservas dolarizadas en poder de las otras potencias industriales. A partir de ese momento se desarrolló una etapa monetaria turbulenta donde el dólar siguió reinando en el planeta gracias a un juego perverso que acordaron los países ricos y que culmina ahora con un empapelamiento global que puede conducir a una incontrolable sucesión de crisis financieras.

La declinación del dólar

Después de 1971 el dólar ya no era la moneda de una superpotencia económica ascendente sino dinero-papel emitido por una economía que iba perdiendo competitividad y cuya producción petrolera había entrado en declive. Sin embargo su consumo siguió creciendo y en consecuencia sus importaciones lo que la convirtió en el principal mercado internacional. Europeos, japoneses, surcoreanos y más recientemente chinos encuentran en los compradores norteamericanos clientes cuyo volumen general de demanda no puede ser remplazado. Algunos indicadores ilustran bien la decadencia de la economía norteamericana. En primer lugar el déficit comercial que fue creciendo desde cifras relativamente modestas a mediados de los 1970 hasta superar los 700 mil millones de dólares en 2006, en este último año por cada dólar de exportación de bienes se importaban dos.

En una primera aproximación al tema podría distinguir dos factores. Por una parte el espiral ascendente de gastos públicos y privados donde se combinaron el consumismo propio de una sociedad privilegiada, con la expansión del aparato militar y otras erogaciones parasitarias. Y por otro lado la perdida de competitividad industrial, el retraso relativo en la carrera las innovaciones productivas. Pero ambos procesos forman parte de un fenómeno más amplio de decadencia cultural que incluye también a la degradación institucional, a la creciente apatía de la población ante el sistema de representación política, el ascenso de la criminalidad, etc.

Un segundo indicador de deterioro es la reducción del saldo de los beneficios de negocios de norteamericanos en el exterior contra los beneficios de extranjeros en los Estados Unidos, en el pasado el mismo compensaba en parte los déficits comerciales pero en 2006 y por primera vez en noventa años esa cifra fue negativa.

En tercer término y como resultado de la evolución de los indicadores anteriores el déficit de cuenta corriente creció vertiginosamente: 140 mil millones de dólares en 1997, 389 mil millones en 2001... 834 mil millones en 2006. Un cuarto indicador es el crecimiento del déficit fiscal que pasó de 2.800 millones de dólares en 1970 a 74 mil millones en 1980, 240 mil millones en 2000 para alcanzar en 2005 los 430 mil millones. La decadencia productiva fue compensada con una avalancha de déficits y deudas que apuntalaron la expansión del mercado norteamericano. El resto del mundo le abrió la canilla del crédito indefinido entregando mercancías y servicios a cambio de papeles (dólares, títulos públicos, acciones, deudas empresarias, etc) y en el interior sucesivas olas de créditos al consumo y la inversión alentadas, sobre todo desde mediados de los años 1990, por burbujas especulativas que ampliaron el poder de compra de los estadounidenses.

Al mismo tiempo el ahorro personal descendía, la parte de los ingresos destinado al ahorro que históricamente representaba entre el 7% y el 8 % había descendido al 4,3 % en 1998, para caer al 2,4 % en 2003, 2 % en 2004 y a cifras negativas en 2005 y 2006 (respectivamente -0,4 % y -1 %). Al comenzar la década actual, cuando se desinfló la burbuja bursátil, era evidente que la hegemonía financiera de los Estados Unidos había llegado a un punto crítico.

La enorme desproporción existente entre su declinante potencial productivo y la masa de papeles-dólar circulando por el mundo (dólares reales y toda clase de papeles dolarizados) comenzó a provocar los primeros crujidos de la moneda norteamericana que rápidamente se convirtió en irresistible descenso de su valor en relación con el oro y las otras divisas fuertes, el euro y el yen.

El gobierno de Bush respondió impulsando una nueva burbuja especulativa basada en los negocios inmobiliarios, la más grande de la historia: inundó la economía con créditos baratos y redujo los impuestos de los ricos, el consumo y el Producto Bruto Interno crecieron a tasas altas. Volvía la prosperidad... ¿pero por cuanto tiempo?.

Junto a ello la Casa Blanca exacerbó la tendencia a la militarización, los gastos militares que ascendían desde el final de la era Clinton tomaron un fuerte impulso, en consecuencia aumentaron el déficit fiscal y el endeudamiento público. Los Estados Unidos habían intentado detener su declinación por medio de una loca fuga hacia adelante expandiendo el consumismo sin respaldo productivo interno y desatando una desmesurada agresión imperialista en Asia. Pero esa doble apuesta se vio rápidamente acorralada por su propia debilidad estructural, la aventura se

apoyaba en una montaña de papel, en la acumulación de deudas de todo tipo y de reservas en dólares de chinos, japoneses y europeos, es decir en créditos otorgados al Imperio por dichos países. Mientras en la superficie la fiesta militar y consumista aturdía al planeta en la profundidad del sistema global el reinado financiero norteamericano declinaba. Hacia mediados de la década actual los dos pilares del Imperio empezaron a tambalear al mismo tiempo: desastre en Irak y degradación del dólar.

¿Parásito o basurero?

El argumento corriente es que los Estados Unidos parasitan sobre la economía mundial entregando dólares con valor futuro incierto a cambios de bienes y 3servicios. Pero la pregunta clave es porque japoneses, europeos, chinos, surcoreanos y otros aceptan esa estafa. Mi respuesta es que tal "estafa" no existe y que en realidad el gigante enfermo viene siendo engordado por esos países porque es su cliente decisivo, sin él, sin su consumo, sin su espacio de negocios, la crisis de sobreproducción crónica que sufre desde hace más de tres décadas el capitalismo mundial se convertiría en un derrumbe imparable. Un tercio de las exportaciones chinas van hacia los Estados Unidos y otro tanto a países asiáticos cuya capacidad de pago depende estrechamente de sus exportaciones a la superpotencia. Los otros países industriales o emergentes de Asia como por ejemplo Japón o Corea del Sur tienen una dependencia similar. La Unión Europea, en especial sus países líderes, presentan una inter-penetración industrial, comercial y financiera con el Imperio de tal magnitud que su destino está absolutamente ligado al mismo. En síntesis, el parásito es en realidad un enorme depósito-basurero de bienes, servicios y fondos y la decadencia norteamericana no es otra cosa que la cara visible de la decadencia global del capitalismo. El dólar, es decir el instrumento de "pago" de la economía (deficitaria) norteamericana es la pieza esencial de toda la trama. Su caída demasiado rápida provocaría una contracción general de las importaciones de los Estados Unidos y de su nivel rentabilidad interna (medido según las otras divisas) comprimiendo directamente tanto las ventas como las inversiones de esos países en el Imperio.

Pero además dicho derrumbe causaría la hiper reevaluación del yen y del euro lo que reduciría de manera significativa las exportaciones de la Unión Europea y Japón con fuertes impactos recesivos en ambas potencias. China también se vería negativamente afectada.

Todos estos países tratan entonces de apuntalar al dólar, sin embargo a medida que la economía estadounidense se va debilitante (proceso irresistible en el mediano y largo plazo) deben tomar algunas precauciones aunque no es mucho lo que pueden hacer. Los europeos solo tratan de prolongar la agonía porque saben que el desenlace fatal los golpeará duramente, algo parecido hacen los japoneses, y los chinos intentan tímidamente diversificar (desdolarizar) sus mega-reservas dolarizadas sabiendo que si desdolarizan rápido pueden llegar a provocar una catástrofe financiera global que también los dañara a ellos. Todos han llegado a la conclusión de que no pueden quedarse indefinidamente en el reino del dólar pero también saben que no pueden irse de un día para otro, ¿donde está la "solución"?, en ninguna parte (algunos esperan sin decirlo que el paso del tiempo despeje alguna via de salida). Por eso miden con extrema prudencia cada movimiento, intensifican las consultas entre ellos, se extorsionan mutuamente, se dan golpes bajos, se ayudan...

Sombras amenazantes

Sin embargo más allá de las triquiñuelas de las grandes potencias existen fenómenos que determinan la coyuntura y sobre los cuales los estados de los países ricos tienen una influencia limitada. Principalmente el proceso de financiarización que fue avanzando en las tres últimas décadas y que puede en cualquier momento producir hechos catastróficos. Pensemos por ejemplo en la especulación con "derivados", complejas articulaciones de negocios que se expanden vertiginosamente y que según el Banco de Basilea que contabilizada su volumen global se estaría aproximando a los 400 millones de millones de dólares (equivalente a casi de diez veces el Producto Bruto Mundial), prestemos atención a la sobre acumulación de reservas (casi totalmente dolarizadas) en los países periféricos que ya supera los 3200 millones de millones de dólares, pero también observemos el tamaño de la burbuja inmobiliaria global equivalente al Producto Bruto de los países ricos.

Algunas de estas masas financieras son relativamente controlables, por ejemplo las reservas, pero otras mucho menos como es el caso de los negocios con "derivados" o la especulación inmobiliaria. Decae (gradualmente por ahora) el dólar y aparecen las primeras señales de desconfianza hacia las otras monedas "fuertes" como el yen o el euro cuyas economías de respaldo, Japón y la Unión Europea, están estrechamente ligadas a la de los Estados Unidos. Ello incita a los especuladores a diversificar su negocios y a un cortoplacismo mayor pero también en algunos casos (cada día más numerosos) a buscar valores de refugio, un ejemplo de ello es la especulación sobre el oro cuyo precio ha estado ascendiendo desde el comienzo de la década actual acercándose en algunos momentos a su mayor nivel histórico (alcanzado en 1980 con algo más de 800 dólares la onza). ¿A cuando puede llegar el precio del oro si tan solo una pequeña porción de la masa especulativa global se vuelca hacia ese metal?.

Seguramente una euforia del oro desataría otras euforias precipitando una turbulencia internacional difícil de imaginar. Pero la financierización no es el único problema, el tema del agotamiento de los recursos energéticos no renovables es también grave. Como sabemos las cuatro principales potencias industriales (Estados Unidos, Unión Europa, Japón y China) son abrumadoramente deficitarias en materia energética, su expansión probablemente se desacelerará debido al inevitable enfriamiento de la economía norteamericana, pero aún con crecimiento bajo seguirán presionando sobre (agotando) las reservas energéticas globales: el precio del petróleo, por ejemplo, seguirá subiendo aunque en ciertos períodos a ritmos menos estridentes. Y un agotamiento provoca otro, porque el desarrollo de los biocombustibles tendiente a compensar la declinación de la producción petrolera se apropia de tierras fértiles actualmente utilizadas en la producción de alimentos que sufrirá así un impacto 6negativo. La "solución científica" al problema es aumentar en ambos casos la productividad por hectárea cultivada con aplicación masiva de transgénicos (y degradación a mediano plazo de la tierra agrícola). Crisis financiera (simbolizada por la declinación del dólar) manifestación de una c risis cr ó n ica de sobreproducc ió n globa l y agotamiento de recursos productivos (crisis de subproducc ió n ) se combinan para marcar la irrupción de un fenómeno sin precedentes en la historia de la civilización industrial. La declinación del dólar no es solo la de una moneda, así se trate de la moneda global dominante, si fuera así las superpoderosas instituciones financieras de los países ricos podrían imponer alguna alternativa superadora, por supuesto en medio de disputas feroces entre las grandes potencias. Lo que está en crisis es la totalidad del sistema monetario mundial incluyendo al dólar y las otras divisas "fuertes" expresión de un crisis-decadencia estructural alimentada por (y alimentando) desajustes que se van agravando.

¿Cómo eran las sociedades americanas en la época de Colón?

¿Cómo eran las sociedades americanas en la época de Colón?

Por: Felipe Pigna.

Los pueblos que habitaban el continente que los europeos llamaron América, habían desarrollado para le época de la conquista española formas variadas de organización social. Había sociedades urbanas, como la de los , aztecas e incas (los mayas ya habían desaparecido misteriosamente), con grandes ciudades; pueblos de agricultores y otros de cazadores recolectores.

¿Qué decían los adivinos?

La conquista fue presagiado por profecías aztecas e incas. Los aztecas hablaban del retorno del dios Quetzalcoátl al final del gobierno del emperador Moctezuma. "El dios vendrá bajo la forma de un hombre blanco" decían los adivinos. "De aquí a muy pocos años nuestras ciudades serán destruidas y nuestros hijos muertos." Le advertían a Moctezuma "Perderás todas las guerras y otros hombres con las armas se harán dueños de estas tierras."

¿Se cumplió la Profecía?

Parece que sí. En un mismo años,1510, hubo un eclipse de Sol y la aparición de un cometa. Pocos años más tarde Hernán Cortés, el hombre blanco, desembarcará en las costas de Yucatán. Pronto los aztecas se iban a dar cuenta de que Cortés no era ningún Dios.

A los incas les pasó algo muy parecido. También esperaban el retorno de su Dios, Viracocha y cuando llegó Pizarro, el conquistador del Perú, dijeron: "Es Viracocha, con su barba negra y otros compañeros con barbas rojas y negras." De inmediato se desilusionaron: "Pensábamos que era gente grata y enviados de Viracocha, pero hermanos, que estos que entraron a nuestras tierras no son hijos del dios sino del demonio."

¿Quién fue la Malinche?

Fue la hija de un cacique entregada a Hernán Cortés como ofrenda. Hablaba la lengua de los aztecas y la de los mayas y fue de gran utilidad para el conquistador como intérprete. Para los mexicanos la "Malinche" significa un ejemplo de traición y entrega al extranjero y así lo reflejan en el siguiente poema, "La maldición de Malinche":

Del mar los vieron llegar

mis hermanos emplumados

eran los hombres barbados

de la profecía esperada.

Se oyó la voz del monarca

de que el dios había llegado

y les abrimos la puerta

por temor a lo ignorado.

Iban montados en bestias

como demonios del mal,

iban con fuego en las manos

y cubiertos de metal.

Sólo el valor de unos cuantos

les opuso resistencia

y al mirar correr la sangre

se llenaron de vergüenza.

Porque los dioses ni comen

ni gozan con lo robado

y cuando nos dimos cuenta

ya todo estaba acabado

En ese error entregamos

la grandeza del pasado

y en ese error nos quedamos

300 años esclavos.

Se nos quedó el maleficio

de brindar al extranjero

nuestra fe, nuestra cultura,

nuestro pan, nuestro dinero.

¿Cuál fue el impacto que produjo la conquista?

Los conquistadores impusieron su forma de organización de la sociedad y el espacio. Esto produjo un gran desconcierto entre los miembros de las culturas americanas. Se veían obligados a adoptar una nueva lengua, otra religión que reemplazaba sus múltiples dioses por uno sólo y hasta una nueva organización familiar que terminaba con la poligamia e instalaba la monogamia.

¿Qué trajeron los europeos?

La nueva tecnología europea, nuevas plantas y técnicas de cultivo, animales domésticos, el hierro, la rueda. En las ciudades americanas florecieron los nuevos oficios : herreros, zapateros, sastres. Se generalizó el uso de bebidas alcohólicas y el cultivo del trigo.

¿Qué se llevaron?

Mucho oro , plata y especias, pero también la papa, que pasó a ser la base de la alimentación europea; la batata, el tomate, la palta y el tabaco, y en algunos casos un gran susto, porque muchos americanos se resistieron a perder su identidad y pelearon, en ciertas regiones durante siglos, para defender su cultura y sus tradiciones.

Informe de la UNICEF

Informe de la UNICEF

En el Caribe el 40% de las mujeres son jefas de hogar


En América Latina al menos uno de cada cinco hogares urbanos está encabezado por una mujer y en la región del Caribe esa magnitud llega al 40 %, revela un informe de la UNICEF presentado hoy en Santo Domingo.
Las mujeres solas protegen mejor a sus hijos que los hogares liderados por ambos cónyuges, indica el estudio acerca de los hogares liderados por mujeres en República Dominicana, presentado por Tad Palac, representante de UNICEF en el país.

La jefatura femenina en los hogares se está multiplicando por tendencias económicas que obligan a las mujeres a buscar ingresos propios, por el aumento de la pobreza y por migraciones, viudez, rupturas matrimoniales y fecundidad adolescente.

El representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), dijo que este crecimiento fue muy marcado en la década pasada y es probable que se mantenga o aumente.
Durante el último decenio, en República Dominicana la magnitud de hogares con jefatura femenina era de 28,7 % del total, y de 32,5 % en las áreas urbanas.

En esta isla del Caribe el aumento de mujeres jefas de hogar está asociado con la inestabilidad de las uniones, con la alta proporción de mujeres sin cónyuge y con la importancia de la familia ampliada.
Asimismo, Tad Palac consideró que los diversos programas de protección a la infancia desplegados por UNICEF en República Dominicana han sido de gran ayuda para muchos niños dominicanos.
Del mismo modo, Palac destacó la creación de la Ley 136 en favor de la niñez, pues la República Dominicana se encuentra retrasada en materia de desarrollo de la educación escolar, al presentar porcentajes y niveles de escolaridad muy bajos.

Antoine de Saint-Exupery

Antoine de Saint-Exupery

Antoine de Saint- Exupèry, fue un aviador francés nacido en Lyon en 1900.

Después de realizar estudios en la Universidad de Friburgo, en 1921 entró a desempeñarse en las Fuerzas Aéreas Francesas y en 1926 pasó a ser piloto comercial.

A la par, se dedicó a la literatura: en 1929 publicó "Correo del Sur" y dos años después, "Vuelo Nocturno" (1931), donde describía su profesión de arriesgar incluso la vida en el cumplimiento de la tarea encomendada, con una visión romántica.

En 1939 dio a conocer "Tierra de Hombres", y en 1942, "Piloto de Guerra" (en forma de diario).

Pero su mayor logro literario, que lo inmortalizó, y que ha sido mundialmente leído y apreciado, es "El Principito", un libro infantil para adultos, una fábula para lectores de todas las edades, una alegoría y una valoración de la vida y la poesía, una búsqueda de los valores del hombre y de los más puros sentimientos del alma, en pleno clima de Guerra Mundial. Logró superar récords de venta en el mundo y fue traducido a todos los idiomas, después de su primera edición en 1943, que se realizó en francés.

Enrolado en las Fuerzas Aliadas desde el comienzo del conflicto bélico, Saint-Exupèry, un año después de haber escrito esa joya que fue y es "El Principito" y que lo hizo perdurar a través del tiempo, en 1944, en un vuelo de reconocimiento por el sur de Francia, su avión fue derribado por fuerzas alemanas, lo que causó su desaparición definitiva.

En 1948 se publicó póstumamente "Ciudadela", que reúne sus cuadernos de notas.